Mar. Abr 16th, 2024

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UNIMINUTO: …no seas incrédulo sino creyente

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Segundo domingo de pascua

Profesores del Instituto Bíblico Pastoral Latinoamericano de la FEBIPE-UNIMINUTO explican cada semana el Evangelio del domingo.

El pbro. Hermes Flórez, CJM, director del Centro Rafael García Herreros y profesor del programa de Ciencias Bíblicas en Uniminuto, habla de las dos apariciones de Jesús resucitado a sus discípulos en el marco de este segundo domingo del tiempo de Pascua. Señalará el padre Flórez algunos elementos temporales y topográfico, además de diferentes rasgos de las apariciones de Jesús en el evangelio de Juan que son esenciales para la comprensión del mensaje del pasaje que hoy nos presenta la liturgia.

Jn 20,19-31

Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo:

—La paz esté con ustedes.

Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. Les repitió:

—La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió, así los envío yo.

Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:

—Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengan, les son retenidos.

Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron:

—¡Hemos visto al Señor!

Pero él les respondió:

—Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.

A los ocho días, estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo:

—La paz esté con ustedes.

Después le dijo a Tomás:

—Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.

Respondió Tomás y le dijo:

—¡Señor mío y Dios mío!

Jesús contestó:

—Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto hayan creído.

Muchos otros signos hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no han sido escritos en este libro. Sin embargo, éstos han sido escritos para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre.