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CUANDO TE AME SIN RESERVAS …

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LECTURAS DE HOY: 12/8/23
(Dt 6,4-13; Sal 17; Mt 17,14-20).

Señor, cuando te ame con todo el corazón, tú llenarás mi centro, mi fondo, y mis rincones vacíos. Dejaré de mendigar lo que llevo conmigo. Abrazarás, no sólo mi pensamiento presente, sino mis recuerdos y mi memoria. Soñaré contigo y hablaremos siempre. Cuando te ame con todo el corazón, tu Palabra dirigirá mis pasos, iluminando mis decisiones; las enseñaré en todo momento, estando en casa o yendo de camino; ya esté acostada o levantada meditaré en ella, cuando te ame así, con todo el corazón. Me quejaré menos y agradeceré más. Te serviré, Señor, sin esperar recompensa ni retribución. Me gastaré por tu Reino como vela encendida, amando a los demás, porque tú lo amas… Que yo pueda amarte como lo deseas, con todo el corazón.
 
Cuando te ame con toda el alma, Señor, te identificaré en mi respiración. Te experimentaré en el aire, en el soplo que me sostiene y me da la vida. En cada palpitar me elevarás de mi pobre tierra a tu trascendencia; porque tu aliento habla de eternidad. Te contemplaré, Señor, en cada ser viviente, en la naturaleza que habla de ti y nos une en un solo hálito santo. Comprenderé que eres el sentido y fin de mi existencia; que ella está en tus manos para ser modelada según tu voluntad. Cuando pueda amarte así, con toda el alma, tú y yo seremos una sola cosa, porque tu Palabra se hará vida en mí.
 
Cuando te ame con todas mis fuerzas, la gloria será pura y enteramente para ti. Porque todo lo que soy es por ti. Tú eres no sólo mi creador, sino mi Padre. Y todo lo que he podido construir, lo he logrado porque me has asistido discretamente. Ningún logro ha venido con autoría propia. Has sido tú quien me has dirigido e indicado el camino. Cuando te ame con todas mis fuerzas, las pertenencias no me poseerán, sino que serán usadas por mí, para alabanza tuya. Tuyas son, Señor, la tierra y la cosecha; y en tu bondad, también son de quienes la necesiten. Que pueda amarte, Señor, con las mismas fuerzas que me providencia tu Santo Espíritu.    
 
Rezo con el salmista cuando dice: Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Bendita sea mi roca, por siempre.