Mar. Abr 16th, 2024

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SI QUIERES SEGUIR A JESUCRISTO

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DISCÍPULAS MISIONERAS POR LA SANTIDAD

Evangelio Joven: 3/9/23 (Mt 16, 21-27).
XXII Domingo del Tiempo Ordinario
Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, Rep. Dom.

Escucha a Jesús hablándole a sus discípulos, hablándote a ti. Hacer la voluntad del Padre, en su vida, fue lo prioritario. Les dijo que: “debía ir… debía padecer… ser ejecutado… y, solo luego, resucitar”. El camino de la vida le implicó sufrimiento. No hay obediencia sin sacrificio, y este llega provocado; son los vientos contrarios. El martirio redentor comienza con la fidelidad al sueño de Dios, perseverando, sin violencia, en la mansedumbre propia de toda santidad.

Este anuncio del sufrimiento no fue atrayente para Pedro; quizás tampoco para ti, en este contexto que bombardea falsos deleites. Si Pedro se escandalizó con Jesús; Jesús se escandalizó con un pensamiento humano convertido en piedra de tropiezo. Rechazar la cruz es rechazar la voluntad de Dios. ¿Quiso Dios el sufrimiento? Dios solo quiso que te unieras a Él; pero este camino no se hace sin vencer los obstáculos, aunque impliquen dolor y sangre. La única manera de sostener la marcha es tener los ojos y el corazón fijos en Aquel que venció, que se hizo puente de gloria hacia el Padre.

“El que quiera venir conmigo”, dice Jesús; el que lo quiera. Si deseas caminar con Él, como Él, hacia el Padre, has de negarte a ti mismo. Esto es, bucear dentro y abrazarte al valor trascendente de la vida, olvidándote de ti, hasta el punto de saber interpretar, desde la fe, todo rechazo, humillación y hasta la misma muerte. Cargar tu propia cruz no es drama perturbador cuando te espera la vida resucitada.

  1. ¿Has descubierto la voluntad de Dios en tu vida?
  2. ¿Aceptas y asumes la cruz de hacer la voluntad de Dios?
  3. ¿Tu vida refleja ante Dios y ante los demás que haces la voluntad del Señor?