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CON LA CONCIENCIA Y EL CORAZÓN DE HUMILDES CRIADOS, NOS ENVÍA EL SEÑOR

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EVANGELIO DE HOY: 29/4/21 (Jn 13,16-20).

El evangelio de hoy se inaugura con la predicación silenciosa de Jesús:

“Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos…”. A partir de esta escuela contemplativa surgen dos imágenes centrales:

1. EL CRIADO: “El criado no es más que su amo”. ¿Qué actitud existe en la conciencia de un buen criado?: sabe quién es. Muere a sí mismo para acoger la voluntad de Aquel a quien sirve. Está dispuesto, atento. Disponible y sin complejos. Se siente realizado respondiendo a lo que se espera de Él. El hecho de Jesús comenzar su enseñanza sirviendo como criado, siendo el Amo, nos habla de la actitud que hemos de tener en la misión a la cual nos ha elegido.

2. ENVIADO: “El enviado no es más que el que lo envía”. Quien es enviado no lleva lo suyo. Es un simple vocero, canal, mediación para hacer acontecer. Como alcantarillado transporta el agua, así el mensajero lleva el mensaje, con los pies de la humildad.

Jesús no inventa nada con sus discípulos, a no ser lo que su Padre ha hecho con Él mismo: el Padre se “abaja/sirve” y envía. Jesús también lo hace, con aquellos que le han sido confiados.

Envía mensajeros con corazones de criados. Por eso les dice:

“PUESTO QUE SABEN ESTO, DICHOSOS USTEDES SI LO PONEN EN PRÁCTICA”.

Al poner en práctica la enseñanza de Jesús, el enviado, ya ha donado su identidad a Cristo:

“El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado”.

Para la oración, recordamos a Santa Catalina de Siena, consagrada y dominica: doctora de la Iglesia. Nos invita, en su santa doctrina, a entrar en nuestra “celda interior”, expresión que utiliza para hablar del “lugar de encuentro entre la propia conciencia y la presencia de Dios”. En la celda interior acontece lo que llama “conocimiento de sí”: donde uno experimenta su nada y toma conciencia de que sólo Dios puede llenar la vida y curar el mal de raíz, que consiste en el “amor propio”.

Catalina contrajo matrimonio místico con nuestro Señor y, desde ese fuego divino, despertó en la Iglesia el gusto por la santidad: la fidelidad a Cristo, la paz, la unidad del cuerpo místico. Catalina es ejemplo vivo de ser enviada con un corazón de sierva. Mujer de sabiduría infusa y humildad profunda. Muere el 29 de abril de 1380, a los 33 años, con la gracia de los estigmas.

  • ☆¿Con cuál actitud estoy en la misión encomendada?
  • ☆¿Cuándo fue la última vez que visité mi celda interior? ¿Permanezco en ella? ¿Qué encuentro allí, con quién me encuentro?

“Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros”.

Comentarios de la Hermana Ángela Cabrera

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