Mar. Jun 18th, 2024

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NO TENGAMOS MIEDO DE TOMARNOS EN SERIO A JESÚS

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EVANGELIO DE HOY: 10/7/21 (Mt 10,24-33)

El evangelio de hoy prosigue con las enseñanzas de Jesús en relación a la misión que les confía a sus discípulos. Llama la atención que entre estas instrucciones tres veces les repite, con autoridad: “no tengan miedo”; lo dice luego de las orientaciones, como quien cierra con un refrán, posteriormente lo justifica. Meditemos en lo que atañe a cada una de estas exhortaciones.

1er: NO TENGAN MIEDO

“Un discípulo no es más que su maestro…”. En esta primera parte, puede considerarse que Jesús recuerde lo que Él ha pasado por ser obediente al Padre. Él siendo Maestro y Señor ha tenido que sufrir sin límites. Los discípulos no son superiores al maestro y, aunque fuesen iguales, no pudieran evadirse los kilómetros martiriales propios de quien se tome en serio a Dios.

No importa qué tan amarga sea la copa que beban “amo” y “esclavo”… No importa. Porque la Revelación nadie la detiene. No se tapa, no se oculta lo que Dios hace visible y manifiesta. ¿Quién puede empeñarse en ocultar lo que Dios revela? Hay una coherencia fantástica en las enseñanzas de Jesús. Lo que le dice al oído a sus discípulos, éstos lo pueden pregonar desde la azotea.

No hay secretos. Hay transparencia. Quien vive en Cristo: camino, verdad y vida, no debe tener miedo de nada. Inocente, en la Biblia, es aquella persona que nada teme. Aunque todo lo acuse, está en paz. Jesús es radical cuando afirma: “no tengan miedo”. La Pascua de Cristo es el argumento por excelencia que ha de sustituir los temores por la confianza.

2do: NO TENGAN MIEDO

Consideremos, en este segundo momento, que la cosa se va poniendo más seria. Ahora Jesús hace alusión a que, por su causa, también les pueden matar. Se trata de la etapa más elevada del martirio; incluso, ahí, por la obediencia y la fidelidad, no ha de tenerse miedo. Él es dueño de la vida. Quien asume la causa de Jesús, le ha entregado su vida. Por esto, la paz del mártir, habla directamente del don de fortaleza.

El Señor asiste a quien en su debilidad le ama sin regateos. El ejemplo de los gorriones y de los cabellos contados nos hace meditar que, aunque transcurramos momentos duros, el Señor no es indiferente ni desentendido de lo que nos acontece. En todas las circunstancias Él está acompañando la situación. Si supiéramos aprovechar el sufrimiento inevitable cuánto maduraríamos espiritualmente; sin querer salir corriendo desesperados de la cruz que nos toca cargar. Tener la convicción de que el Señor acompaña y, más que acompaña, comparte muy unido las penurias por el Reino, trae la paciencia y la confianza en la tribulación.

3er: NO TENGAN MIEDO

En este tercer momento, Jesús nos habla de dos escenarios: el del cielo y el de la tierra. En ambos, Él se declara como aliados de los suyos: “si uno se pone de mi parte…”; Jesús defiende en la tierra, mediante la fuerza de su Espíritu, y también en el cielo, intercediendo ante el Padre. Dice las cosas claras; ahora bien, nosotros debemos preguntarnos ¿de parte de quién estamos? Si estamos de parte de Jesús: ¡No tengamos miedo!

Señor, mira qué bonito dice el salmista: “Den gracias al Señor, invoquen su nombre, den a conocer sus hazañas a los pueblo. Cántenle al son de instrumentos, hablen de sus maravillas”… ay, sí, nos invitan a dar gracias, no a refunfuñar; a cantar, no a hacer de la vida un gimnasio de lamentos; a anunciar, sin miedo, sin temor, con firmeza, con valentía, porque toda nuestra vida la custodia la gracia de Dios. Señor nuestro, estamos de tu parte, ayúdanos a serte fiel.

  • ¿Usted se ha percatado en dónde tiene los ojos fijos al momento en que siente miedo?
  • ¿Tengo alguna situación que me cause miedo? ¿Puedo anotarla? ¿Quiero entregarla al Señor?
  • ¿Por qué el diablo distrae con el miedo? ¿Por qué el Señor centra en la confianza?
  • ¿He sentido la voz del Señor que me dice: “No tengas miedo”?
  • ¿Qué nos dice esta frase: “no temas el Señor está contigo”?