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DE LAS MIGAJAS DEL SUELO AL PAN EN LA MESA

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EVANGELIO DE HOY: 4/8/21 (Mt 15,21-28).

El evangelio de hoy nos presenta la versión de Mateo del relato de una mujer cananea, quien sale al encuentro con Jesús. La escena se ubica en la zona fronteriza de Tiro y Sidón, lugar considerado pagado para la cultura judía de la época. En el contexto, existía la convicción de que el Reino de Dios era exclusivo para los israelitas. Destacamos, en ella, tres frases: dos súplicas y un argumento.

TEN COMPASIÓN DE MI, SEÑOR…

  • La mujer no le habla, le grita a Jesús, a quien identifica como “Hijo de David”; lo reconoce Mesías.
  • La fuerza de su grito tiene de fondo el dilema de la hija, dominada por un demonio muy malo.
  • Ante un demonio muy malo, ella busca liberación ante el Santo de los santos.
  • Su grito parece caer al vacío. Jesús no responde nada.
  • Los silencios de Jesús son pedagógicos, no indiferentes.
  • Cuando hace silencio provoca reflexión y reacciones:
  • Los discípulos parecen interceder ante ella, no por complacerla, sino porque venía gritando, conforme argumentan a Jesús.
  • Jesús sostiene: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”.
  • Por la coherencia de Jesús en los 4 evangelios, que siempre busca incluir a las personas sin distinción, se puede analizar, que Él, sólo está reflejando, con sus palabras, el pensamiento de los presentes. Retrata la mentalidad judía, con un sabio propósito.
  • Con sólo reconocer la hondura de su grito, su atrevimiento de salir voceando por la calle, violentar el “protocolo”, dirigirse a Él; Jesús sabía hasta dónde llegaría esa mujer, madre en aprieto, por la salud de su hija; y así sucede:
  • Ella evade el aparente “desplante” de Jesús. Lo deja pasar. Ahora, además del grito, actúa con un gesto que refuerza su súplica: “los alcanzó y se postró ante Él”. Una vez en el suelo, y desde éste, le vuelve a pedir con insistencia:

SEÑOR, SOCÓRREME

  • Tres veces ella le llama “Señor”; Jesús le llama como los judíos a los paganos, “perros”: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”. Todos los judíos presentes, y la misma mujer, pudieron entender esta expresión en su contexto, donde se distingue una clara superioridad entre el pueblo escogido y los otros. Importa seguir el hilo que Jesús persigue. Él describe, con sus palabras, la mentalidad de los presentes, para que aprendan lo que va a suceder.
  • La mujer no se muestra disgustada ante lo que escucha; contrariamente, de las mismas palabras de Jesús, reconstruye una escuela de sabiduría teológica:

LOS PERROS SE COMEN LAS MIGAJAS QUE CAEN DE LA MESA DE LOS AMOS

  • Ella andaba buscando eso, las migajas de Jesús. No tenía pretensiones.
  • Se ha robado el corazón de Jesús, con su respuesta.
  • Y ahora Él la realza en público, devolviéndole la dignidad de hija.
  • La sienta en la mesa de los hijos a compartir el pan.
  • Ahora ya no es mendiga, sino hija; a la quien dice:
  • “Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”.
  • Ahora identifiquemos lo que pasa con todos los presentes que testimonian el episodio:
  • Les queda claro que toda persona, sin importar origen, condición o circunstancia, si cree que Jesús es el Hijo de Dios y confía en Él, es oveja del rebaño del Señor.

Oremos con el siguiente recuerdo histórico de San Martín de Porres: este dominico, llamado “fray escoba”, porque su oficio era barrer; fue llamado, por uno de sus hermanos en la Orden “perro mulato”. El motivo de este apodo fue que Martín, de color moreno, como su madre, se había demorado en barrerle su habitación, ocupado en la caridad con los pobres. Pero, resulta que a Martín le gustaban mucho los perros. Y se le endulzó el corazón al sentirse comparado con uno de ellos. Ante la reacción humilde del santo, el fraile refunfuñón quedó descolocado y se convirtió.
En este momento de mi vida:

  1. ¿Estoy mendigando migajas? ¿Disfruto el pan que Jesús nos ha preparado?
  2. ¿He sentido la invitación de Jesús para sentarme en la mesa con los hijos y las hijas?
  3. ¿Abro espacio en la mesa para que otros y otras se sienten?