Dom. May 26th, 2024

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LA FE: DON DE DIOS Y RESPUESTA HUMANA

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EVANGELIO DEL DI

EVANGELIO DE HOY: 7/8/21 (Mt 17,14-20).

El evangelio de hoy nos hace un llamado de atención hacia la virtud de la fe. “Fe es a la vez un don de Dios, y un acto humano, por el cual el creyente da su adhesión personal a Dios, que le invita a que responda, y da libremente su asentimiento a toda la verdad que Dios ha revelado…” (CIC: 26,142). Mateo nos presenta tal enseñanza a partir de un caso concreto: un padre abogando ante Jesús por su hijo enfermo de epilepsia. Meditemos:

LA FE ES UN DON DE DIOS

  • El don de Dios, en el relato, se parece a un “grano de mostaza”.
  • Se recibe pequeño.
  • Se espera que dicho don vaya creciendo hasta hacerse grande y fuerte.
  • Si comparada la fe como este grano, y como grano ya tuviera la fuerza para mover montañas, imaginemos la fe del tamaño del árbol de mostaza.
  • La fe, como don, es inmedible; es mucho más que cualquier intuición.
  • Jesús sólo nos alerta para dejar en evidencia que hay inmensamente más de lo que pensamos.
  • La fe no es estática, sino que es viva y dinámica: crece, se desarrolla; también puede morir por descuidos perversos e infieles.

LA FE ES, A SU VEZ, UN ACTO HUMANO

  • El padre del niño enfermo, tiene el don de la fe.
  • Se le acerca a Jesús y se pone de rodillas ante Él.
  • A los pies de Jesús: deposita todo su dolor, causado por un hijo maltratado por la enfermedad.
  • La fe de este hombre es persistente: no le cansaron los viajes emprendidos. (Primero donde los discípulos, pero sin resultados).
  • La fuerza divina de Jesús, más la fe de este hombre, hicieron el milagro posible.
  • Cuando los discípulos preguntan al Maestro por qué no tuvieron resultados, Él no vacila en responder: “por su poca fe”.
  • La fe de los discípulos aún no se comparaba, ni siquiera, al granito de mostaza; era pequeñísima.

Una cosa es muy cierta: la oración es vitamina para aumentar la fe. La fe no crece sola. Recordemos dos expresiones en los evangelios: “Señor, enséñanos a orar”; y “Creo, Señor, pero aumenta mi fe”. Oración y fe son inseparables. También la fe se alimenta de nutrientes como: testimonios, estudio, vida sacramental… acompañamiento. Pidamos al Señor la gracia de la fe; y dispongamos hacia Él nuestra confianza.

  • ¿Con qué pudiera comparar la fe que tengo?
  • ¿He contemplado, dentro de mi, la fe en movimiento, creciendo?
  • ¿Con cuáles vitaminas alimento mi fe?