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SUBIR AL MONTE, SABER ESCOGER Y BAJAR AL LLANO DE LA VIDA

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EVANGELIO DE HOY: 7/9/21 (Lc 6,12-19)

El evangelio de hoy nos ofrece pautas, mediante el testimonio de Jesús, para llevar la vida según el querer de Dios. Jesús es presentado, por Lucas, orando en el monte. Una vez recibida la luz divina, pasa a elegir a sus discípulos, y seguidamente prosigue bajando para la misión que le fue encomendada. Hagamos nuestro este itinerario considerando las etapas que conllevan:
 
1.    SUBIR AL MONTE PARA ORAR
 
El comportamiento de Jesús es coherente y claro. Con frecuencia se le muestra retirándose para orar. Su oración no tiene prisa. Dice el texto: “se pasó la noche orando a Dios”. La expresión denota un profundo diálogo con su Padre; no hace nada sin consultárselo. Quien ora mucho se equivoca poco. Ora la persona que se siente necesitada. Por eso, oración y humildad caminan juntas. El demonio siembra la semilla de que “no hay tiempo para retirarse a orar”, porque no le interesa que el ser humano dialogue con Dios. Quien se ha elevado más allá, de donde pueda ser alcanzado por las flechas del enemigo, no negocia esa subida al monte para parquearse a hablar con Dios.
 
2.    RECIBIR LUZ PARA ESCOGER
 
 La oración es fuente de luz que permite actuar por convencimiento. Jesús no actúa a oscuras tentando a ver si acierta. Él sabe lo que hace. Es triste cuando alguien va por la vida buscando luz con vecinos y amigos para tomar decisiones, y tristemente se olvida de consultárselo al Señor, para saber qué opina. Vale el esfuerzo detenerse para dejarse aconsejar por Dios. No tiene precio saber escoger. Jesús escogió a Doce, entre muchos seguidores que tenía. Los llamó a cada uno por su nombre; de esa llamada brotó un sí irresistible.
 
3.     BAJAR AL LLANO DE LA VIDA
 
Luego de la oración y la elección, Jesús baja al llano de la vida. Tiene el horizonte claro hacia el cuál se dirige y va a dirigir a sus discípulos y seguidores. El texto presenta un contraste gradual entre la soledad de Jesús en el monte y la cantidad de personas a su alrededor conforme bajaba al escenario de la vida cotidiana. Regresaba con la fuerza del Padre y del Espíritu; la gente trataba de tocarlo pues quedaban curadas.
 
Señor: queremos subir al monte contigo. Tenemos muchas cosas para clarificar y discernir. Es necesario que nos aconsejes, que conversemos como lo hacen los amigos. Al mismo tiempo, pon en nuestras vidas un valioso director espiritual. No queremos equivocarnos en aquello que nos pides. Como somos débiles y tentados, el enemigo puede engañarnos fingiendo voces muy parecidas a la tuya. Danos luz, Señor, para contemplar tu presencia. Danos discernimiento para que tú seas el primero a quien elijamos como nos has elegido, porque al hacerlo, todo lo demás es pan comido; bajaremos al llano de la vida, y siempre permaneceremos juntos.   


 
1.      ¿Cada qué tiempo subo al monte para dejarme aconsejar por Dios?
 
2.      ¿En qué se basan mis decisiones?
 
3.      ¿Qué luz dirigen mis pasos en el valle de la vida?