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CANSANCIO ALEGRE: EDIFICAR SOBRE ROCA

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EVANGELIO DE HOY: 11/9/21 (Lc 6,43-49)

La misión de Jesús en Galilea se va destacando por sus sólidas enseñanzas. Hoy nos advierte sobre superficialidades y nos llama a cavar hondo en sólido cimiento para permanecer en fidelidad. Mediante las dos imágenes que nos presenta (edificar sobre roca; edificar sobre tierra) haremos una lectura meditada de todo el pasaje:

  • La referencia al “árbol que da frutos buenos” y al “árbol que da frutos malos” está relacionada con las imágenes de “edificar sobre roca” y “edificar sobre tierra”.
  • Cada quien tiene la opción de decidir qué tipo de construcción realizar. Sin embargo, lo elegido y decidido tiene sus repercusiones; las mismas son visibles, testimoniadas, no pueden ocultarse, porque relucen públicamente: “frutos buenos”, “frutos malos”, “casa firme”, “casa en ruina”. Incluso, todo esto evoca a escenarios distintos: gente aglomerada en torno a lo sano y a lo firme; mientras que lo malo y en destrozo permanece solitario.
  • El Señor pone la clave para iniciar la construcción sobre roca: “cavar hondo”. ¿Hasta dónde? Pudiéramos decir, hasta unir el corazón con la boca; con la convicción de que al ahondar y tocar fondo, nos encontraremos con Cristo en persona. Es así que “lo que reboza del corazón, lo habla la boca”; desde esta unión, decir “Señor, Señor” y hacer lo que Él dice es lo mismo.
  • Las tormentas y las crecidas de la vida llegan para todos iguales: para los que construyen sobre roca, para los que construyen sobre tierra; para los árboles de frutos buenos y para los árboles de frutos malos… La arrematada del río determinará quien supo aprovechar el tiempo y los recursos para una buena inversión.

Señor: ayúdanos, tú sabes que no pocas veces hemos cortado la conexión entre el corazón y la boca. Esta separación ha permeado la calidad de nuestros frutos, porque se le suspende a nuestro árbol la savia del bien y de la sanidad. En ocasiones, por flojera o desánimo, hemos optado por lo más ligero, sin darnos cuenta que desperdiciamos la vida edificando sobre tierra. Señor, es duro ver todos los palitos de nuestra casa en el suelo, y constatar que perdimos el tiempo por mala cabeza. Tuvo que venir el río y arrematar para tomar conciencia de todas tus enseñanzas. Pero, de verdad, vamos a reparar juntos nuestras vidas. Nosotros queremos cavar bien hondo hasta encontrarnos personalmente contigo. Deseamos rebozar de ti, seguirte empanados de tu gracia, para dar frutos sanos que den vida a los demás. Tú eres, Señor, nuestra Roca.

  1. ¿Me conforma una vida superficial?
  2. ¿Tengo ánimo y decisión para seguir cavando hondo en mi unión con el Señor?
  3. ¿Dónde voy cimentando mi vida: en la roca o en la tierra? ¿Cuáles evidencias lo confirman?