Dom. May 26th, 2024

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En Camino con la Palabra: Domingo Vigesimocuarto domingo del tiempo ordinario

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Explicación de Marcos 8,27-35.

Dr. Yecid Triana, IBPL-UNIMINUTO Preparación del Evangelio del El evangelio de este domingo vigesimocuarto del tiempo ordinario tomado de Marcos, nos propone el primer anuncio de la pasión de Jesús antecedido por un diálogo del Maestro con los discípulos acerca de su identidad y seguido por la reprensión de Jesús a Pedro.

El Dr. Yecid Triana, profesor del programa de Ciencias bíblicas en Uniminuto, propone relacionar este pasaje con diversos textos del Antiguo Testamento y de la literatura intertestamentaria para hacer una adecuada interpretación de dicho pasaje evangélico.

El Dr. Triana nos recuerda el valor del secreto mesiánico en el pasaje, el cual requiere ser corregido por parte de Jesús dada la perspectiva mesiánica que tienen los discípulos, a quienes finalmente exhortará a ir detrás de Él con la cruz a cuestas, y en la persona de los discípulos, dicha invitación se extiende a los creyentes de todo tiempo.

Mc 8,27-35

Salió Jesús con sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino comenzó a preguntar a sus discípulos:—¿Quién dicen los hombres que soy yo? Ellos le contestaron:—Juan el Bautista. Y hay quienes dicen que Elías, y otros que uno de los profetas.

Entonces él les pregunta:—Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? Le responde Pedro:—Tú eres el Cristo. Y les ordenó que no hablasen a nadie sobre esto. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, por los príncipes de los sacerdotes y por los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar después de tres días.

Hablaba de esto claramente. Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderle .Pero él se volvió y, mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo:—¡Ponte detrás de mí, Satanás!, porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres.

Y llamando a la muchedumbre junto con sus discípulos, les dijo:—Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.