Mié. Dic 8th, 2021

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SAN FRANCISCO: ROSTRO DE LA FRATERNIDAD UNIVERSAL

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LECTURAS DE HOY: 4/10/21 (Jonás 1,1-2,1.11; 2,3-8; Lc 10,23-37)

Hoy celebramos a San Francisco de Asís (1182-1226). Los santos son universales, como la Iglesia misma es universal. Por eso, la vida de este hermano, como luz para leer el evangelio en todas las culturas, llega hasta nosotros para decirnos, con fuerza, que cada hombre y cada mujer es un proyecto de santidad. Los santos nos abren las puertas para perder el miedo al camino de la santidad. Así que hoy meditaremos con él, y a partir de las lecturas. Haremos un pequeño acróstico que, al mismo tiempo, nos indique el horizonte a seguir, desde nuestra propia identidad y desde el contexto en que vivimos.

S = San Francisco, fiel imitador de nuestro Señor Jesús. Tú que pasaste de una juventud frívola a ser hoguera encendida de amor y caridad, ayúdanos a superar la indiferencia humana, social y espiritual.

A = Amaste al Señor seriamente, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Nosotros no queremos reservar fuerzas para amar. Danos luz para el desapego de las cosas transitorias y abrazar, como tú, la pobreza que lleva a la riqueza infinita.

N = No pusiste los ojos en ti. Los volcaste para el Señor y sus criaturas. Como ese buen samaritano, descubriste a Jesús en el pobre, en el caído, en el prójimo necesitado; y lo amaste como a ti mismo. Intercede para que vivamos el éxodo de nuestras auto-esclavitudes a la libertad.

F = Francisco es fraternidad universal: hermano sol, hermana luna, hermana agua, hermana muerte… Sí, es posible, con tu ejemplo, superar las indiferencias; detenernos sin rodeos y sacar de nuestros bolsos “el aceite”, “el vino”, “las monedas”.

R = Reíste en la santa pobreza, porque en ella disfrutaste el verdadero tesoro que lleva a la vida eterna. Benditos ojos contemplativos que detuvieron sus pupilas en las riquezas del cielo. Enséñanos a montar en nuestras “cabalgaduras” a los nuevos rostros de Cristo.

A = Ayúdanos a acercarnos sin distracciones ni agenda ante las urgencias imprevistas. Queremos que nos mueva, como a ti, la misericordia; para abrazar sin asco ni repugnancia a los “leprosos” de este tiempo.

N = No le diste a criatura alguna el lugar indebido; de ahí ese hermoso don de ciencia que te caracterizó. Ciencia que te llevaba a descubrir en todas partes las huellas del Creador. Esta es la gracia que empuja a moverse, detenerse, y reconfigurar la ruta.

C = “Cuando se me acababan las fuerzas me acordé del Señor”, dice el Salmo de hoy. Nosotros queremos, como tú, que el Señor sea nuestra fortaleza y persistencia. Aquella que permite levantar en los propios brazos al caído, al herido, al desalentado.

I = Iglesia somos todos. Queremos escuchar esa voz que oíste; que te invitaba a reparar la Iglesia. Ella también necesita vendar sus heridas y ser curada echándole el aceite del amor y el vino de la entrega infinita.

S = Santidad es camino hacia Dios y el prójimo; no es palabra caduca, sencillamente está “empolvada”, en “desuso”. Pidamos que nos trague el pez de la misericordia; y desde su seno reconocer nuestras faltas; que cuando nos vomite podamos renacer auténticos, porque hay una ruta virgen para ir hacia Dios y hacia los demás: la de cada uno; si no la hacemos, se queda sin estrenar.

C = Cristo en ti se ve reflejado en la historia de nuestro tiempo, querido Francisco. Anima este carisma especialmente en todas las congregaciones y las fraternidades que llevan tu nombre. Auxíliales en tu gracia para que vivan en genuinamente la hermosa dignidad de ser llamados franciscanos.

O = Oh, buen Jesús, cuida de nosotros, de cada uno. No dejes a nuestra suelte nuestros despistes y distracciones. Despierta nuestra conciencia, remueve nuestros sentidos. Porque hoy nos mandas, como a ese escriba, a “hacer lo mismo”: amar a Dios con todo; y a nuestro prójimo, como a nosotros mismos.

  1. ¿Qué significa vivir la santidad en autenticidad, desde el propio ADN?
  2. ¿Deseo desempolvar la vocación, el don de la santidad; y si está desempolvada, qué estoy dispuesto a invertir para colaborar con el Espíritu y cultivarla?