Mié. Dic 8th, 2021

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A quien se le dio mucho, se le reclamará mucho

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A nosotros se nos a dado muchísimo. Los cristianos hemos recibido lo más grande que se le puede ofrecer a una persona: el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Hemos sido testigos del amor de Dios de muchas maneras. También hemos recibido múltiples Gracias y dones por parte de nuestro Padre Dios. ¿Nos sentimos bendecidos por él?

No podemos olvidar que está anunciada una segunda venida. Cuando Jesús ascendió al cielo, prometió que volvería lleno de gloria a juzgar vivos y muertos. Está anunciado que seremos sometidos a un juicio según nuestras obras. Si ese día llegara hoy, ¿estás preparado?

No sabemos ni el día ni la hora. No tenemos idea de cuándo Dios nos llevará con él. A lo que si estamos llamados es a permanecer en vela. Estar atentos cuidando nuestros pasos. Vivir cada día a la luz de palabra de Dios. Esa es la actitud del cristiano. En espera constante sabiendo que en cualquier momento tendremos que rendir cuentas. Confiemos en la misericordia del Señor. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,39-48):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.

»Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».