Jue. May 23rd, 2024

ApmPrensa

Agencia de Prensa APM

DEJARSE ENCONTRAR POR JESÚS: FIESTA DE LA MISERICORDIA

2 min read

EVANGELIO DE HOY: 4/11/21 (Lc 15,1-10).

El evangelio de Lucas presenta tres parábolas que muestran la “alegría santa” que brota por la “misericordia divina” al encuentro con lo perdido: “una oveja”, “una moneda”, “un hijo”… Hoy se nos habla de los dos primeros casos, y en todos se refiere al ser humano que libremente se distancia del Señor. No se detallan los motivos, sencillamente se explicita que se ha extraviado; quizás las causas del mismo la ponemos cada uno desde nuestra propia experiencia, porque también, en algunos kilómetros de la vida, nuestros pasos se han ido en dirección contraria de aquello que el Señor nos pide. El hecho es, que hoy podemos meditar en base a la experiencia de “dejarnos encontrar por el Señor”.

El hombre pierde una oveja, y la mujer una moneda. Para ambos no preocupan ni las 99 ni las 9; obviamente que no son retrato de personas ambiciosas, que optan por cantidad. La decisión de salir al encuentro la marca el dolor por lo perdido, no se resignan. Los dos muestran persistencia en la búsqueda; una frase común les distingue: “hasta que la encuentra”. Él la carga sobre sus hombros, ella la toma con cuidado. Los dos convocan a amigos y vecinos para inaugurar la fiesta de la misericordia. El Señor, en su infinita misericordia, es especialista en casos perdidos. Para Él no hay personas descartadas, siempre se pueden encontrar. La búsqueda termina con el encuentro. Del encuentro viene la fiesta comunitaria con sabor a trinidad.

Señor: nosotros somos esa oveja y esa moneda, algunas veces nos ha costado venir por nuestra propia cuenta. Te pedimos perdón por las veces que has tenido que salir a buscarnos, y por las vueltas de has dado tras nosotros. Cada viaje que das nos dice sobre lo importante que somos para ti. Con sólo encontrarnos lo olvidas todo y comienzas nuevamente. Gracias por darnos la felicidad plena de volver a casa. Volver en tus brazos, en tus manos. Señor, que nunca te canses de buscarnos.

  1. ¿Cuándo fue la última vez que me alejé de Dios?
  2. ¿Cuándo he tenido experiencia de que Dios me ha estado buscando?
  3. ¿Cuándo he buscado yo, con Jesús, a quien estaba alejado o perdido?
  4. ¿Cuánto me he alegrado al festejar el regreso de los que estaban perdido?