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BAJAR AL ENCUENTRO CON JESÚS

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EVANGELIO DE HOY: 16/11/21 (Lc 19,1-10).

Hoy meditamos sobre la conversión de Zaqueo, un pudiente jefe de publicanos. En la narrativa se observa un itinerario que ilumina nuestra reflexión, pues nos da criterios para tener con Jesús un encuentro personal transformante:

  1. DESEOS DE VER A JESÚS

Zaqueo, en un primer momento, sólo quiso ver a Jesús. Quizás satisfacer su curiosidad. Pero el Señor, en su misericordia, supo y sabe aprovechar las ocasiones para avanzar hacia propósitos más sublimes.

  1. VENCER LAS DIFICULTADES

En el caso de Zaqueo, la gente le impedía verlo, porque él era pequeño de estatura. No se arrinconó ni se acomplejó. Sencillamente, buscó la solución: subir a una higuera para verlo pasar. Su deseo fue creativo. Mostró interés y fascinación por Jesús.

  1. DEJARSE SORPRENDER POR SU MIRADA

Zaqueo quería ver a Jesús, y Él lo miró primero. Impactante experiencia. Dejarse mirar por Él. El esfuerzo de ese pequeño hombre no pasó desapercibido.

  1. BAJAR AL ENCUENTRO

Si subir fue necesario, bajar fue fundamental. Para Jesús no puede haber encuentro en las ramas, en las alturas, en las superficies… Le manda a bajar en seguida, y Zaqueo lo hizo rápidamente.

  1. RECIBIRLO EN CASA

Jesús quiso alojarse en casa de Zaqueo. Su casa y su corazón son la misma cosa. Para Jesús no importan las condiciones de la misma, lo esencial es dejarlo entrar, alegrarse por tal huésped, y todo lo demás será bien sucedido.

  1. SUPERAR LAS CRÍTICAS

A Zaqueo no le detienen las murmuraciones, menos a Jesús. La gente critica mientras él sencillamente disfruta la presencia de Jesús. Zaqueo, ciertamente, ha podido cantar: «Que detalle el Señor ha tenido conmigo».

  1. VIVIR LA CONVERSIÓN

Jesús transforma la vida en la intimidad del corazón de la persona. Con su llegada cambian los modos de ser, pensar y actuar. Zaqueo concretiza su cambio y decide devolver todo lo que no le pertenece, con gran generosidad.

  1. HACER FELIZ A JESÚS

Zaqueo hace feliz a Jesús, pues Él contempla la obra de Dios aconteciendo, el Reino llegando, siendo acogido. Por eso confirma: «Hoy ha sido la salvación de esta casa». Es un hijo de Abrahan, un hermano, un amigo.

Señor: gracias porque nos invitas a bajar con prisa de nuestras ramas. Gracias porque entras a nuestra casa y te quedas allí. Un corazón dócil a tu presencia es la mejor manera de recibirte. Ayúdanos a que el encuentro contigo se concretice en acciones concretas con sabor a Reino. Ven Jesús, contigo llega la salvación a nuestras vidas.

  1. ¿Cuáles son mis dificultades para encontrarme con Jesús?
  2. ¿Estoy subiendo o bajando a su encuentro?
  3. ¿De cuáles ramitas o ramas me manda a bajar?
  4. ¿Cuáles han sido los cambios del antes y el después de Jesús haberse hospedado en mi corazón?