Mié. Jun 29th, 2022

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“CON UN CORAZÓN DE PADRE SAN JOSÉ AMÓ A JESÚS” (PC)

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EVANGELIO DE HOY: 19/3/22 (Mt 1,16.18-21.24).

Hoy celebramos la solemnidad de san José, así que muchos corazones estamos en fiesta por este santo que ha conquistado no sólo la devoción de muchas personas en la tierra, sino el respeto y la admiración de muchos santos ya en el cielo. Leyendo la biografía de santos y santas usted descubre como el glorioso José les sirvió de modelo e inspiración para caminar hacia la meta de todo cristiano; además de serle custodio en dicho peregrinar. El papa Francisco ha manifestado su veneración por san José; últimamente ha destacado de él virtudes integradas en el evangelio de hoy:

PADRE AMADO

San José ha ganado simpatía en el Pueblo de Dios. Esto se refleja, desde la cantidad de personas que llevan su nombre, en su honor, así como también diversos grupos religiosos e instituciones. El amor que Jesús sintió por José se ha ido esparciendo a lo largo de los siglos, de manera que en su corazón, también resucitado, siempre hay lugar para un hijo o una hija más. Nació “engendrado por Jacob”, y puede asegurarse que en toda su existencia mantuvo sintonía con lo que Dios esperaba de él. Lo engendraron y lo parieron para ser lo que fue, y lo hizo bien. Vivió a fin a la vocación con la cual lo soñaron. Asumió el designio de Dios para su vida. Conquistó corazones sin pretenderlo.

PADRE TIERNO

Sabemos sobre la novedad de Jesús al llamar a Dios “Padre”, pues inaugura una nueva imagen, desconocida desde antiguo. Con todo, poco se ha reflexionado en cómo san José ha influenciado en Jesús, cuando iba creciendo en gracia y estatura, en su manera de comprender y relacionarse con Dios. Este es el capítulo discreto de la historia, y que el papa Francisco nos espabila para meditar. José es padre que recuerda la ternura de Dios, la personifica, la refleja, la hace concreta. La masculinidad de Jesús, su trato con las mujeres, con las madres, con los niños, también remite a la escuela donde ha sido educado. Ese “Hijo” que le fue anunciado en sueño, con certeza, esculpió en él la gracia natural que ya poseía.

PADRE OBEDIENTE

José es el padre de la obediencia cotidiana. No es un personaje, como otros, que aparece en eventos llamativos. Es una “pieza importante” en el acontecimiento más elevado de la historia de salvación; sin embargo, su papel es discreto, oculto, sin ruidos. José y su sí firme y sencillo nos dejan mucho qué meditar. Aunque había tomado la decisión de repudiar a María en secreto, fue capaz de deshacer sus planes para acoger lo que Dios le había indicado en sueño. José calla su decisión y se abre a la nueva, formulada por quien gobierna y dirige su voluntad y sus pasos.

PADRE ACOGEDOR

Se observa, por José, que la obediencia y la acogida tienen estrecha relación. Una virtud no acontece sin la otra. El papa nos recuerda que “José acogió a María sin poner condiciones previas”; y más aún, destaca en este sentido unos puntos que bien merecen ser considerados en nuestra cultura: “José representa la figura del varón respetuoso, delicado, que aun no teniendo toda la información, se decide por la reputación, dignidad y vida de María. Luego Dios iluminó su juicio”. Nos permite considerar y valorar la pureza de corazón que se nos pide a todos nosotros en el pensar y en el actuar; Dios no se deja ganar cuando actuamos con rectitud. Manda su chorro de luz, para que nos permita acoger sin regateos, sin dudas ni sospechas.

PADRE VALIENTE

Se nos ha permitido comprender que si José no hubiese asumido la paternidad legal de Jesús, éste no hubiese tenido voz pública. Este dato tan importante, abre luz para realzar la figura del tímido José. Lo que varias veces se repite en el Nuevo Testamento: “es Jesús, el hijo del carpintero”, le ha permitido al Hijo de Dios, poder realizar su misión en una historia y en una cultura concreta. Aunque se trate de una figura discreta y prudente, en nada le quita lo valiente. Pasó y superó todos los problemas e imprevistos que tuvo que enfrentar: persecuciones, migración, etc. La gracia de Dios siempre lo acompañaba.

Oramos con estas frases del Salmo 88: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades”. “Tú eres mi Padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. “Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable”.

  1. ¿Qué estoy aprendiendo de san José?
  2. ¿Cómo estoy viviendo la ternura, la obediencia y la acogida?
  3. ¿Soy valiente para obedecer la voluntad de Dios en mi vida?
  4. ¿Intento dar frutos desde la prudencia y la discreción?