Mar. Abr 16th, 2024

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“MUÉSTRANOS AL PADRE”

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EVANGELIO DE HOY: 6/5/23 (Jn 14,7-14).

El deseo de Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”, nos hace reflexionar. La solicitud expresa su apetito, su hambre. En algo no está perdido. Reconoce la autoridad divina de quien ha estado con él y con la comunidad de los discípulos, por mucho tiempo. Su aspiración pone en evidencia las nuestras. En ese “me basta”, manifiesta que sólo en “contemplar a Dios” encuentra su plenitud. Se acerca a Jesús para sumergirse más en Dios.
 
Felipe no sabía que Jesús y el Padre son como una misma gota de agua. El desconocimiento no le había permitido sumergirse en “la fuente”, ahí disponible, que anhelaba entrar. Pero si algo aprendemos de este atrevido discípulo es a ser transparentes con el Señor. Él no demora en guiarnos para nuestro bien.
 
El Señor nos reta en la convivencia cotidiana con Él. No se comprende que llevando una vida en Jesús, estemos parados, a nivel humano y espiritual, en el mismo sitio. Cada kilómetro en Jesús y con Él, exige más conocimiento y crecimiento. La vida interior es dinámica, nada aburrida. Porque cuando pensamos que estamos llegando, Jesús nos muestra nuevos horizontes, para nosotros desconocidos.
 
Cuando Felipe pide que le muestren lo que ya Jesús ha revelado, también denota su falta de fe. Con fe, uno, aunque no comprenda con los sentidos, acepta como verdad lo que dice Jesús. Y aquí comienza la aventura del amor: hacer visible al Hijo y al Padre, con la gracia del Espíritu, mediante una vida de oración testimonial y comprometida, en comunidad.
 
Jesús nos da la gracia de mostrar, en Él, el rostro del Padre. Lo mostramos cuando nos quedamos vacíos de nosotros mismos, de nuestra tendencia al mal, y nos abrimos a la santidad trinitaria que nos habita dentro. Lo vamos mostrando en el ejercicio de la bondad con los más pobres y necesitados. Oremos para que cada uno de nosotros y nosotras vayamos dejando satisfechas las hambres existenciales. Que nuestras pobres vidas recuerden que Dios Padre no se olvida de su humanidad, de su creación.
 
1. ¿La vida que estoy llevando muestra a los demás algo del corazón de Dios? 
2. ¿“Hablo cosas por mi cuenta” o las cosas que hablo “llevan el sello de Jesús”? 
3. ¿He conocido más de Jesús desde que comparto la vida en Él, en comunidad?