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RASGOS DEL AMOR AUTÉNTICO

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LECTURAS DE HOY: 8/5/23 (Hch 14,5; Sal 113; Jn 14,21-26).

El evangelio de este día nos permite tomarnos el pulso y examinar nuestro amor al Señor. Jesús mismo pone los criterios cuando dice: “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama”. No nos dice, me ama el que me “dice cosas bonitas”, “el que habla o escribe mucho de mí”…; sino que expresa: “me ama el que me acepta”, “me asume”, “y pone en práctica mis enseñanzas”. Se trata entonces de un amor que lleva al compromiso. Un amor que se corresponde con esfuerzo, sacrificio, desinstalación y negación de sí mismo.
 
Quien ama se interesa en no defraudar al amado. Uno no puede amar a Jesús con las pobres fuerzas. Amamos con el mismo amor que Él nos da. Su amor nos nutre para amar. Él nos ama primero. Para amar a Jesús lo primero es dejarse amar por Él. Hacer experiencia. De la experiencia nace la decisión de permanecer en el único amor que garantiza fidelidad perpetua. El Señor recompensa el amor sincero; manifestándose de manera especial, y entablando relación como amigos de confianza.
 
No se puede amar a Jesús y desentenderse de todo lo que Él ama. Él es un todo, un conjunto, una causa. El amor a Jesús y el amor al Reino van de la mano. El Padre se involucra en este amor, porque ellos no se separan. Amando a Jesús garantizamos el amor a la Santísima Trinidad. Todo indica que el amor es el nido donde ellos hacen posada. Se sienten en su casa cuando encuentran un corazón encendido de amor.
 
El testimonio de los apóstoles nos ejemplifica el significado de “guardar la Palabra”: hacerla vida y darla a conocer, aunque tenga como consecuencias maltratos y persecuciones. Al mismo tiempo, implica desapropiación de los resultados. Porque quien hace la obra no es el pobre misionero que ama al Señor, sino el Señor y su Padre que le habitan dentro, y el Espíritu Santo, quien le instruye y aconseja.
 
Señor, que cada día podamos amarte más y ser fiel a tu Palabra.
 
1. ¿Hasta dónde llega mi amor por Jesús? 
2. ¿Voy dando pasos del “escuchar” al “vivir” la Palabra? 
3. ¿Qué responsabilidad suscita el saber que, mientras más amo al Señor más me dejo habitar por Él, el Padre, el Espíritu? 
4. ¿Cómo se expresa mi amor por Jesús en el amor a los más necesitados? 
5. ¿Le he pedido al Espíritu que me instruya en el amor?