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CUANDO ES EL ESPÍRITU QUIEN MUEVE

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LECTURAS DE HOY: 24/5/23 (Hch 20,28-38; Sal 67; Jn 17,11b-19).

Al despedirse de la comunidad de Éfeso, Pablo exhorta a sus líderes que cuiden del rebaño que el Espíritu Santo les ha confiado. Porque esas personas que se integran en torno a Cristo, han sido adquiridas con Sangre. Es la fe en el Señor Jesús que las convoca. El apóstol nos muestra a nosotros, en nuestros distintos roles, la responsabilidad de custodiar la unidad y la salud de la comunidad a la cual pertenecemos, con la que hacemos vida, camino y misión. Cuando es el Espíritu quien mueve construimos comunidad.
 
Dice el apóstol: “No he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular”. Este detalle muestra la hondura del amor que Pablo siente por los hermanos. Cuando es el Espíritu quien mueve uno no se aleja indiferente de la realidad que viven los otros. Sino que se involucra y acompaña hasta rescatar, advirtiendo los peligros que acechan la misión y la unidad fraterna.
 
Pablo se dio a querer, pero no se apegó a ningún lugar. Cuando es el Espíritu quien mueve siempre se asumen las despedidas y se acogen los nuevos destinos, partiendo con la sana conciencia del deber cumplido.
 
La actitud del apóstol ha sido aprendida en la escuela de Jesús. El Señor dice al Padre: “Guárdalos en tu nombre”, “para que sean uno”. El Espíritu Santo mueve a custodiar la unidad en Dios, para que ninguno se pierda. La unidad sostenida por el Espíritu se refleja en la alegría de pertenecer a Jesús, mediante la consagración a su Palabra. Por la gracia espiritual los creyentes pueden mantener su identidad, sin separarse de las circunstancias adversas que les rodean. Por el Espíritu son guardados del mal mientras donan la vida haciendo el bien.
 
Se despidió Pablo, se despidió Jesús, pero ninguno quedó ausente. Pablo sembró a Cristo, y en Cristo permaneció. El Señor, adquirió un nuevo rostro, como resucitado. Cuando es el Espíritu quien nos mueve algo bueno queda a nuestro paso.
 
 
Señor: Que el Espíritu nos mueva; líbranos del mal.
 
1. ¿Estoy siendo persona de unidad y de comunión en mi comunidad? 
2.   ¿Aconsejo a los hermanos, si van por mal camino? 
3. ¿Custodio los valores del evangelio para que permanezcan vivos y eficaces? 
4. ¿Cómo identifico al mal espíritu cuando éste busca movernos?