Vie. Dic 8th, 2023

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¡CORRE TRAS JESÚS!

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DISCÍPULAS MISIONERAS POR LA SANTIDAD


Evangelio Joven: 20/8/23 (Mt 15, 21-28).
XX Domingo del Tiempo Ordinario
Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, Rep. Dom.

Como la mujer cananea, no tengas vergüenza de salir tras Jesús. No tengas reparos en gritar mientras le sigues. Sal de cualquier lugar o situación donde te encuentres. No quedes instalado en tus preocupaciones… Sal a su encuentro animado por la fe y la esperanza. Ve a donde Él con todo lo que eres, no importa cuál sea tu origen, tu identidad… Sencillamente, corre a donde Él va, porque en Él está la salvación.

No te importe si tus gritos incomodan a otros. Lo decisivo es perseverar, vencer los obstáculos, dejarte guiar por el Espíritu. Ignora lo que pudiera parecer ridículo, hasta que Él escuche, de ti, tu verdad. La mujer, tenía su hija enferma. A ti, y a mí, también nos alcanzan dolores profundos. El objetivo es que lleguemos hasta Él: reconocerlo, Señor, con humilde actitud de postración. El silencio del Señor, mientras estamos por tierra, nos hace bien. No es indiferencia. Nos purifica. Nos hace crecer en paciencia y determinación.

Las Palabras de Jesús, referente a la mujer cananea, pueden parecer duras: “He sido enviado a las ovejas de Israel”; “no está bien echar el pan de los hijos a los perros…”. Sin embargo, esas palabras, en su contexto, son las que le hacen sacar, dentro de sí, agua de sabiduría: “Señor, también los perros comen de las migajas que caen de la mesa de los hijos”. Ella esperaba migajas, Jesús le dio pan. La integró a la mesa del amor universal. La enalteció: “Mujer, que grande es tu fe”. Ella creyó, y luego fue testigo del milagro. Nosotros, algunas veces, necesitamos el milagro para luego creer.

Muchas cosas aprendemos de esta mujer a la que el Señor ha dicho: “Que se cumpla lo que deseas”.
¿Qué me mueve a buscar a Jesús?
¿De qué manera el silencio de Jesús me hace madurar en la fe?
¿Qué actitud asumo cuando no tengo respuestas inmediatas del Señor?
Cuando el Señor me mira, ¿cómo encuentra mi fe?