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CUANDO TE CIERREN EL CAMINO

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EVANGELIO DE HOY: 03/10/23 (Lc 9,51-56).

Jesús te enseña qué actitudes tomar cuando te cierran el camino. Lo primero a destacar es que el Maestro sabe hacia dónde va. Él ha tomado la decisión de ir a Jerusalén, ciudad de Dios, en el sentido de concentrar el escenario teológico y profético. Ir a Jerusalén, para Jesús, es cumplir la voluntad de Dios, aun sabiendo lo que implicaba, la muerte de cruz.
 
A ti nunca te van a cerrar el camino si tú no sabes para dónde vas. Como el Señor, necesitas una decisión, una opción determinada, que te permita hacer los contornos necesarios para proseguir la marcha. Pero recuerda que el camino no es solo geográfico, también hay un camino interior importante, la mayoría de veces ignorado. Ese otro trayecto no es menos relevante, porque en ocasiones la gente se moviliza por fuera y queda estática por dentro.
 
El Señor prepara la ruta, envía mensajeros por delante para prever alojamiento. La buena marcha no se improvisa. Jesús planifica y se organiza. No hace planes en la imaginación. Tú no puedes hacerlo diferente. Es necesario hacer un levantamiento previo. No se trata de suerte, sino de sensatez. Una cosa es lo que tú piensas y otra es la realidad.
 
A Jesús no lo recibieron en Samaria porque iba a Jerusalén. El rechazo no hizo que desistiera de su propósito. En ningún momento se observa al Señor fuera de su centro por este imprevisto. Respetó la postura de los contrarios. Le cerraron el camino porque tenía una opción diferente. Cuando tú sabes hacia dónde vas debes prepararte para experimentar repudio de algunas personas. Pero nunca te avergüences de que se conozca tu destino, siempre que este te lleve al corazón de Dios.
 
La reacción de Santiago y Juan, ante el imprevisto, fue violenta. Te puede pasar que, al verte desplazado, se te suba el orgullo. Esto ocurre cuando no hay firmeza espiritual suficiente para tolerar el rechazo. Como estos dos discípulos, te puedes ver tentado a tomar medidas y utilizar las gracias del Señor no para servir al Reino, sino para dar escarmiento a los otros. El Señor te enseña y me enseña un método diferente.
 
Jesús no anda mandando fuego para quemar a sus contrarios. Manda misericordia y compasión para los que no saben lo que hacen. Acoge el regaño de Jesús por las veces que has deseado alguna sanción para quien te contradice. Cuando te cierren el camino, el camino que lleva a la santidad, sencillamente, sacúdete el polvo de los pies y toma otra ruta. Sé como el agua, que contornea las piedras sin dejar de correr hacia lo más profundo.
 
Señor, el salmo nos dice: “Dios está con nosotros”, y estas palabras las hago mías hoy. Tú vas conmigo, Señor. Mientras algunos cierran la ruta, tú vas abriendo nuevos horizontes. Ante cada bloqueo me permites descubrir nuevos trillos, porque tu justicia es creativa y fantástica. Ayúdame a interpretar con ojos de fe cada puerta que se cierre en mis narices. Pero, sobre todo, Señor, dame la humildad y el amor necesarios, para bendecir siempre, incluyendo a aquellos que me hacen caminar más innecesariamente.
 
1.¿Cuándo fue la última vez que te rechazaron? ¿Cómo reaccionaste?
2. ¿Le has cerrado el paso a alguien porque piensa diferente que tú?
3. ¿Has querido mandar “fuego” o has mandado misericordia?
4. ¿Cómo estás invirtiendo los dones que el Señor te regala?