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¿CON CUÁL PERSONAJE TE IDENTIFICAS?

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EVANGELIO DE HOY: 7/11/23 (Lc 14,15-24).

El evangelio sigue situando a Jesús en contextos de “casa” y “comida”. Uno de los comensales le comentó: “¡Dichoso el que coma en el banquete del Reino de Dios!”. Jesús narró una parábola sobre un hombre que daba un gran banquete y convidó mucha gente. Los diversos personajes que aparecen en la narrativa, favorecen que te preguntes a quién de estos te pareces tú.

El criado: este sale a avisar a los convidados que el banquete ya está listo. Está atento a la voz de su Señor. Le dicen: ve, y va. Regresa donde su amo a dar el recado de la reacción de la gente. Va y viene todas las veces que son necesarias. No se queja; no habla de otra cosa a no ser lo que le interesa a su Señor. ¿Eres como un criado fiel y obediente que hace lo que le mandan? ¿Refunfuñas si tienes que insistir a la gente para su propio bien? ¿Tú vas por los caminos que el Señor te manda o qué caminos estás tomando? ¿Estás saliendo o estás parqueado? ¿Tu tiempo se invierte en recogerle los invitados al Señor?

Los que ponen excusas: hay quienes hacen desaire al dueño del banquete, a Dios mismo. Menosprecian su comida dando prioridad a otros asuntos. Los dos primeros excusados han sido por asuntos de tierra y animales. El tercero, por motivos sentimentales. ¿Eres tú como esa persona que pone dispensa, porque Dios no es lo más importante en tu vida? ¿Cuáles “terrenos” y cuáles “yuntas de bueyes” te retrasan para ir al convite con el Señor? ¿Para cuándo estás dejando la invitación? ¿Se te hace fácil mandar la excusa con el criado, porque no le estás viendo la cara al dueño del banquete?

Los pobres: en la narrativa, ese es el grupo de personas socialmente marginadas (lisiados, ciegos, cojos…). Estos son los que no tienen “campo” ni “animales”. No tienen nada que les retenga. Están con el corazón despojado y desprendido. No hubo que reiterarles la invitación. No demoraron en acudir. Tú también eres como uno de estos pobres, cuando tienes hambre y sed de Dios, y nada te detiene para acudir a tu banquete de vida y amor. ¿Tienes un corazón pobre? ¿Te sientes dichoso por la invitación recibida? ¿Estás alegre porque el Señor se ha fijado en ti y te ha distinguido? ¿Te gusta el trato que el Señor ha tenido contigo? ¿Eres feliz teniendo al Señor como tu riqueza?

Los que se hacen rogar: el criado constata que, a pesar de que han llegado pobres, todavía queda sitio. Entonces, el amo, lo manda nuevamente para insistir a las personas que entren hasta que llenen su casa. Ese criado insistente es tu hermano o tu hermana, el amigo que te invita a las cosas de Dios. ¿Te estás haciendo rogar? ¿Cuántos viajes han hecho por ti? ¿Estás dejando el banco vacío en tu parroquia? ¿Estás dejando la silla desocupada en la reunión de comunidad? ¿Está tu lugar vacío en el domingo del Señor y de la familia? ¿Dónde te estás sentando?

Señor: en algún momento de mi vida fui como esas personas que pusieron excusas para ir a tu banquete; también dejé que me insistieran. Pasé por la experiencia de pobreza, de no tener nada, y descubrirte como lo único válido y verdadero. Ahora, Señor, quiero ser tu criada. Esa criada que no mire otra cosa, a no ser tu mano, para saber a dónde ir. Dame la fuerza de tu Espíritu para recoger los invitados, las invitadas. Dame sabiduría para saber insistir. Que pueda sentir dolor de corazón al ver los sitios vacíos en tu banquete. Que mi alegría profunda sea, Señor, ver cómo va quedando tu casa llena.