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QUE NADIE TE ENGAÑE

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LECTURAS DE HOY: 28/11/23 (Dn 2,31-45; Sal Dan 3; Lc 21,5-11).

Desde la primera lectura del libro de Daniel tenemos ejemplo de fidelidad y honestidad espiritual. Daniel servía al rey Nabucodonosor, sin embargo, no decía al monarca lo que él quería escuchar. Le comunicó e interpretó las cosas según el Señor le permitía comprender. Le anunció la destrucción de su reino en su propia cara. De hecho, a Daniel nunca se le llenaron los ojos con nada de la casa real. Su corazón se mantuvo en paz y silencio. No se dejó impresionar ni distorsionó su mensaje. Nos anuncia, en su palabra, un reino que no tendrá fin.

El evangelio nos relata cómo algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Cuidado, porque a ti y a mí también nos pueden dejar embelesados muchas realidades vistosas, llamativas, que nos pueden arrastrar no solo la mirada, sino el pensamiento y el corazón. ¿Qué estás contemplando? ¿Dónde el Señor te descubre deleitado? ¿Te estás deteniendo en las piedrecillas del camino y no en Cristo, Piedra angular?

Jesús advierte a los que tienen la mirada fija en las apariencias transitorias, que llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra, porque todo será destruido. La enseñanza de Jesús puedes traerlas a tu vida cotidiana. De nada te sirve impresionar a los otros queriendo aparentar lo que no eres. Porque llegará un día que ni tintes, cremas, fajas, ropas, gimnasio…, van a ocultar ni a frenar lo que te espera.

El conjunto de las lecturas parece infundir miedo. Sin embargo, es un mensaje de vida y esperanza. Las noticias y signos que Jesús visualiza sobre destrucciones y desgracias, momentos extremos por los que hemos de pasar, buscan no amedrentar, sino abrirnos los ojos y despertar las conciencias dormidas. Por eso, advierte el Señor, que nadie nos engañe con erradas interpretaciones. La verdad está concentrada en el evangelio. Toda la revelación ya ha sido dada por Jesucristo, y es custodiada por la Iglesia.

¿En qué te estás apoyando en este momento? ¿Aquello donde te fundamentas puede ser destruido en algún momento? ¿Puedes contemplar la profecía de Daniel, que en Cristo ha llegado el rey que no tendrá fin? ¿A qué “reino” estás sirviendo? ¿Tú puedes distinguir entre lo caduco y las realidades eternas? ¿Te estás dejando engañar? ¿Cómo podrían engañarte o cómo te están engañando? Si descubres que te engañan, ¿qué haces?

🙏Señor, como nos invita Daniel, quiero cantarte y bendecirte por los siglos. Ya perdí momentos importantes de mi vida contemplando “piedras bonitas” que me dejaron vacía. Ahora quiero contemplarte a ti, y luchar contigo por ese reino que no tendrá fin, y que ha comenzado entre nosotros.