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San Camilo de Lellis. Servidor de los Enfermos. (Patróno de los enfermos, profesionales de la salud y hospitales)

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El nacimiento de Camilo fue un verdadero acontecimiento. Ya el día no pudo ser más señalado: era el domingo de Pentecostés y se celebraba la fiesta de San Urbano, la mayor solemnidad del pueblo, Año de 1550, proclamado año santo. La solemnidad religiosa fue particularmente notable, y cuando estaba terminando llegó la noticia del nacimiento de Camilo.

Todo el pueblo participa de la alegría que al matrimonio causa la llegada de w tardío hijo. Y así transcurren felices los años de su infancia. Pero el niño había heredado la sangre batalladora del padre. Ya a los diecisiete años intenta enrolarse en el ejército de Venecia, sin conseguirlo.

Y cuando San Pío V convoca para una cruzada contra los turcos, el padre, ya viudo, corre junto al hijo hacia Ancona, para participar en la empresa. Pero su edad era ya muy avanzada. Unas fiebres le obligan a retirarse y antes de llegar a su hogar muere, en Saint’Elpidio a Mare, entre los brazos de su hijo.

Le apareció una llaga en un pie, que lo hizo dejar la carrera de las armas e irse al Hospital de Santiago en Roma para que lo curaran. En el hospital de Roma se dedicó a ayudar y atender a otros enfermos, mientras buscaba su propia curación. Pero en esa época adquirió el vicio del juego.

Tiempo atrás, en un naufragio, había hecho a Dios la promesa de hacerse religioso franciscano, pero no lo había cumplido. Estando en la más completa pobreza se ofreció como obrero y mensajero en un convento de los Padres Capuchinos, donde escuchó una charla espiritual que el padre superior les hacía a los obreros, y sintió fuertemente la llamada de Dios a su conversión.

Inesperadamente, el 2 de febrero de 1575, a los veinticinco años, una luz celestial llegó a su alma. Mientras caminaba, junto al borriquillo que llevaba las provisiones, sintió la llamada de Dios, y cayó llorando sobre el suelo.

Al llegar al convento pidió el hábito. Tras algunas vacilaciones se lo consiguieron, pero el roce del mismo hábito con la pierna volvió a abrir la antigua llaga. Hubo de suspender el noviciado, y volver al hospital de Santiago, esta vez para dar el buen ejemplo de una vida de humildad y oración.

Dirigido espiritualmente por San Felipe Neri, estudió teología y fue ordenado sacerdote. En 1575 se dio cuenta que ante la gran cantidad de peregrinos que llegaban a Roma, los hospitales eran incapaces de de atender bien a los enfermos que llegaban. Fue entonces que decidió fundar una comunidad de religiosos que se dedicaran por completo a los hospital

San Camilo trataba a cada enfermo como trataría a Nuestro Señor Jesucristo en persona. Aunque tuvo que soportar durante 36 años la llaga de su pié, nadie lo veía triste o malhumorado. Con sus mejores colaboradores fundó la Comunidad Siervos de los Enfermos el 8 de diciembre de 1591.

Y a los enfermos se entregó ya de una manera definitiva, para todo el resto de su vida. Desde este mes de octubre de 1579 hasta su muerte toda su existencia transcurrirá en los hospitales, sin otro afán y otro deseo que ejercitar su ardiente caridad con los pobres enfermos.

Desde la casita de la Magdalena los “ministros de los enfermos” iniciaron sus actividades al servicio de los enfermos. A este ministerio fundamental de los hospitales añadieron Camilo y sus hijos otros dos ministerios: el de los encarcelados, y el de los moribundos.

San Camilo introdujo la práctica de cerciorarse que los enfermos estuviesen muertos antes de enterrarlos, que las oraciones continuasen al menos un cuarto de hora después de la muerte aparente. Fundó 15 casas religiosas y 8 hospitales. Tenía el don de profecía y milagros además de muchas gracias extraordinarias.

El 13 de abril de 1617 el general de la Orden pedía que comenzaran el examen de los testigos sobre su fama de santidad. Fue beatificado el 2 de febrero de 1742 por Benedicto XIV y canonizado por el mismo Papa el 29 de junio de 1746. Un decreto de la Congregación de Ritos de 15 de diciembre de 1762 ofreció a la Iglesia universal su oficio con misa propia. León XIII le declaró en 1886 patrono en todo el universo, juntamente con San Juan de Dios, de los enfermos y de los hospitales. Y en 1930 Pío XI le proclamó patrono del personal de los hospitales, juntamente también con San Juan de Dios.

 La Orden de los Ministros de los enfermos por él fundada llegó a ser suprimida en 1810. Pero resurgió con nueva fuerza y hoy cuenta con unos mil trescientos miembros extendidos por todo el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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